Nada duele para siempre y en algún momento tu vida volverá a ser como antes, o puede que incluso mejor.
Tómate cada situación como una experiencia de aprendizaje, porque recuerda que todo pasa por algo.
Practica la gratitud tanto por lo bueno como por lo malo. Esta es una poderosa herramienta para sanar tu interior.
Agradece a esas personas que te han herido. Tal vez ahora mismo te cuesta hacerlo, pero con el tiempo lo lograrás.
Las personas dan lo que tienen en su corazón y esas acciones hablan de ellas, no de ti. Transforma tu rabia en compasión. Tú ya eres un buen ser humano. Cultiva tu ser y la vida te devolverá todo ese amor que sabes dar.
Recuerda que muchas veces no se trata de los que los demás nos hacen, sino cómo reaccionamos a ello. Toma su tiempo llegar a este punto. Sin embargo, es posible. Trabaja en ti y llegarás.
Y un día, espero no muy lejano, sanarás y te volverás a enamorar de la vida. Yo lo logré y si yo pude, tú también lo harás.
No estás sola en esto y aquí me tienes cada que lo necesites. Te abrazo fuerte.
Con gratitud,
Caro







