Cuando algo se termina pensamos que con ello todo acabó. Perdemos la motivación y rendirnos se convierte en nuestro ejercicio diario.
No te juzgo. Así mismo me he sentido y me siento a veces. Soy coach y tengo muchas herramientas, pero, como ya te lo he dicho en otras oportunidades, el proceso de sanación es constante.
Y hablando de constancia, sobre todo de perseverancia, esta es una de las claves para alcanzar tu propósito de sanar. Es como cuando el doctor te receta una medicina, si no la tomas es muy difícil que puedas ver lo resultados.
Lo mismo ocurre cuando se trata de tus emociones. Si no las alimentas, las llenas de amor y compasión será mucho más lento.
Mi invitación hoy es a que no pierdas la fé. La vida tienes cosas hermosas preparadas para ti. Lo que tu alma está haciendo es llamar tu atención para que te ocupes de ti y de tu interior. El amor propio te salva. ¡Practicalo!
Y recuerda creer en la magia de los nuevos comienzos. Lo mejor está por llegar.
Con gratitud,
Caro







